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Ing. Rubén E. Marín y Asociados

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Claves para un correcto control de plagas

Gestión Inocuidad Alimentaria

22-04-2019

Uno de los requisitos y exigencias que las empresas de alimentos deben cumplir, es poder demostrar que lleva un exhaustivo control de plagas certificado y autorizado para aplicarse en toda la cadena de producción. El primer paso es la elección de la estrategia más apropiada.

La rapidez con la que las ciudades han ido creciendo, sumada a los cambios en el consumo y la intensificación del turismo, ha permitido que en la actualidad más personas compren y consuman mayor variedad de alimentos preparados.

Esta demanda genera una cadena alimentaria más larga y más compleja, lo que representa no sólo oportunidades para los mercados sino también dificultades para garantizar la inocuidad de los alimentos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe de Seguridad de los alimentos (2017) prevé que el cambio climático será un factor adicional que incidirá en los próximos años en la inocuidad de los alimentos, ya que los cambios de temperatura significarán un riesgo sobre la producción, almacenamiento y distribución de éstos.

En el mismo documento, la dependencia exhorta a los gobiernos a elevar el tema de inocuidad a un rango de prioridad de salud pública.

Todo lo anterior cobra mayor relevancia al analizar los números sobre enfermedades de transmisión alimentaria (ETA). Solamente en la región de América Latina, 77 millones de personas se enferman y alrededor de 9,000 mueren a causa de ETA.

Un Programa de Manejo Integrado de Plagas (MIP) ayuda a disminuir riesgos de inocuidad en una planta. Un programa MIP basado en ciencia y con los métodos de control adecuados permitirá detectar áreas de riesgo, así como las medidas de prevención necesarias para evitar las infestaciones.

Las plagas presentan una capacidad alta de dispersión de virus y bacterias, las cuales van dejando al tener contacto sobre las superficies en las que se preparan alimentos o sobre de las que los resguardan.

Sin embargo, es importante señalar que no solo hay riesgo en las superficies con las que tienen contacto, las heces y su orina también son capaces de propagar enfermedades, así como de causar problemas respiratorios al secarse y entrar en contacto con el aire.

Cada instalación es diferente y muestra en sus particularidades el reto para su manejo. Parámetros como: la geografía, la localidad y el tipo de proceso de la planta requieren análisis para encontrar el Programa MIP más adecuado. No obstante, para todos los casos hay una serie de elementos que ayudan a mantener un programa exitoso de plagas de manera proactiva.

MIRAR DE AFUERA HACIA ADENTRO
Reducir la presión en el exterior. Una buena higiene en el exterior es clave para reducir la presión de plagas. El tratamiento enfocado de las superficies exteriores y el uso de las estaciones de control en áreas donde se reúnen las plagas y a las que son atraídas (como basureros, áreas de residuos, plantas tratamiento de aguas, áreas con material en desuso) ayudará a reducir la cantidad de plagas alrededor de los sitios de acceso (entradas, ventanas, cortinas de embarque).

Minimizar las oportunidades de ingreso. Las puertas abiertas son la ruta principal por la que entran las plagas a un establecimiento. Es esencial buscar la manera de minimizar el tiempo que las puertas pasan abiertas, aunque a veces no quede otra opción. En áreas donde hay una alta presión exterior y las puertas se abren con frecuencia, se deben tener en cuenta opciones como vestíbulos, cortinas de viento, tiras plásticas, etcétera.

Eliminar la actividad en el interior. Al interior, los equipos fijos y/o grandes son refugios ideales para las plagas. La limpieza y remoción de materia orgánica y agua estancada en áreas de producción, drenajes y contenedores de basura, por mencionar algunos, de manera regular, ayudará a disminuir las probabilidades de las plagas para encontrar un ambiente óptimo para su reproducción y asentamiento.

El conocimiento es poder. El enfoque más preventivo para asegurar la inocuidad de los procesos está en el entrenamiento al personal. Entrenar sobre qué plagas son más susceptibles a observar en cada instalación, qué evidencias de plagas reconocer, cómo reportar un avistamiento de plagas y las áreas más críticas del proceso que son susceptibles a plagas, ayudará a fortalecer no sólo la seguridad en la instalación sino también el programa MIP que esté establecido en ella.

Monitoreo. En un programa MIP se requieren estrategias muy asertivas y nada puede quedar al aire. La evaluación de riesgos en la instalación, el monitoreo de sus resultados y de las tendencias que arrojan éstos, con el tiempo no sólo son parte de uno de los pilares del programa, sino la clave para determinar qué estrategias seguir o modificar, qué dispositivos adicionar o qué cambiar.

Asociarse con un proveedor con experiencia científica demostrada es vital para que ayude a proteger la marca y a mantener el entorno seguro, saludable y libre de plagas, ya que existen herramientas que brindan reportes detallados a los clientes con acceso desde cualquier parte.

La eliminación de plagas puede ser costosa en términos de tratamiento requerido y tiempo inactivo de producción, pero es más costoso no atenderlas. Los programas* contra plagas ayudan a identificar áreas de problema y disminuir la actividad de las mismas. Cuestiones como la pérdida de producto, tiempo de producción, costos de tratamiento, reputación de la marca y quejas de los clientes, pueden ser resultado de un incorrecto manejo del problema.

* Hace referencia a Ecolab Pest Portal, herramienta que proporciona videos y materiales educativos como guías de plagas, fichas técnicas y de identificación, y herramientas de investigación para capacitar al personal sobre la eliminación de plagas.

Autores: Luiz Chaves, Gerente de Soporte Técnico Latinoamérica de Ecolab; y Araceli Jaimes, Especialista de Servicio Técnico de Ecolab México.

Fuente: Énfasis Alimentación