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El poder de no saber

Recursos Humanos

30-05-2017

Ray Dalio (1949) es uno de los gestores de hedge funds más exitosos del mundo y fundador en 1975 de la firma Bridgewater Associates con la que consiguió hasta 2015 unas ganancias netas de 45.000 millones de dólares.

Es conocido como 'el Steve Jobs de los hedge funds', y en 2012 fue elegido como una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.

Ray Dalio estudió en Harvard Business School, y su filosofía de vida, gestión e inversión aparece recogida en el manual Principles, una guía de descarga gratuita en internet de algo más de 100 páginas y 200 principios que según The Washington Post es ‘una mezcla entre un libro de autoayuda, un texto de gestión y unas reflexiones sobre las leyes de selección natural’.

Como escribíamos en El éxito se resume en media docena de cosas, los principios (fundamentos) constituyen la base de todo, y te permiten saber por qué las cosas son como son y actuar en consecuencia. Una de las cosas más importantes que dice Ray Dalio es:

«Creo que el mayor problema de la humanidad es la sensibilidad de su ego. Eso impide que hallemos lo que es cierto o lo que es equivocado e impide que identifiquemos cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades»
El orgullo nace del ego y nos condena. El orgullo te lleva a no reconocer errores, a no aceptar debilidades, a infravalorar opiniones ajenas, a no compensar carencias, a no realizar autocrítica, a ser ajeno al entorno y las tendencias… y así es difícil llegar a algún sitio interesante. Todas esas actitudes nos alejan de conseguir lo que queremos. Es el momento de poner blanco sobre negro. En la vida, para ganar hay que perder; para llegar lejos hay que contar con otras personas; para continuar dando guerra hay que seguir mejorando; para crecer nunca hay que ocultar los problemas. Eso no lo lograrás si no eres capaz de controlar tu ego (y todos tenemos nuestra dosis en mayor medida). Practicar la humildad es imprescindible. Dalio nos los precisa aún más:
«Creo que probablemente puedas obtener en la vida lo que quieras, si puedes apartar tu ego y tener una aproximación sin excusas, con una mente abierta, con determinación y coraje hacia tus metas. La motivación por ser mejor debe ser mayor que la motivación por estar en lo cierto»
Todo lo apuntado con anterioridad se puede resumir en una frase que en el propio Dalio dice:

 

«Sea cauteloso con el exceso de confianza y siéntase cómodo con no saber»


Por eso Dalio apunta en sus Principles: «La cualidad más importante que diferencia a las personas exitosas de las que no lo son es la capacidad de aprender y adaptarse». Creer que uno lo sabe todo es no saber nada. Los clásicos decían que las cosas más agradables se convierten en las más desagradables cuando no reina la moderación. La confianza –virtud imprescindible para triunfar– puede llevar al fracaso cuando no se gestiona oportunamente (exceso de confianza). Las circunstancias cambian –cada vez más rápido– y eso debe llevarnos a la prudencia. Saber que no se sabe lleva a preguntar, a compensar carencias, a seguir estudiando, a pedir ayuda, todas ellas cuestiones imprescindibles para seguir manteniéndose en el candelero. Como nos recuerda Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA: «El veneno más peligroso es el sentimiento de logro. El antídoto es pensar cada tarde qué puede hacerse mejor al día siguiente». Con el éxito siempre hay que tener cuidado, porque el triunfo atonta, y nadie somos ajenos a sus efectos.

En el artículo 9 causas por las que fracasan las empresas, podemos ver como todas ellas están muy relacionadas con la sensibilidad del ego —como apunta Dalio— y tienen que ver con la arrogancia, la autocomplacencia o el aislamiento, entre otras. También Dalio dice:
 

«Aprendí que no hay nada que temer de la verdad. El fracaso mayormente
se debe a no aceptar y lidiar exitosamente con las realidades de la vida».


Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición), durante la II Guerra Mundial, Churchill creó una oficina especial cuya única misión era informarle de las noticias malas. Con Hitler, era lo contrario, su secretario sólo le informaba de las buenas noticias, y eso le hizo creer que hasta bien avanzado el conflicto creer que todo marchaba estupendamente y ya no había marcha atrás.

¿Y qué es la verdad? La verdad es reconocer los errores, ser honesto con las debilidades, ser transparentes en nuestras opiniones y no ocultar jamás los problemas existentes. Sólo desde esa postura es posible enmendar, corregir, apuntalar y mejorar. Lo contrario nos estanca, retrasa y erosiona. A corto plazo, uno puede salir del paso, pero mentir(se) es prolongar un fracaso. Afrontar la verdad es la mejor estrategia, porque antes o después, la verdad siempre sale a flote. Aceptar la realidad cuanto antes acelera el mejoramiento de uno mismo y la consecución de nuestras metas. El propio Dalio sentencia:
 

«La confianza es la verdad. Sé radicalmente transparente y no toleres la deshonestidad».
 
Fuente: Francisco Alcaide Hernández